Las lluvias persistentes de los últimos días han provocado situaciones trágicas en Catalunya, como el accidente ferroviario de Gelida debido al derrumbe de un muro de contención, así como desprendimientos en otros puntos de la red de cercanías. Hablamos con la Dra. Núria M. Pinyol, investigadora del clúster de investigación en Geomecánica e Hidrogeología del CIMNE y experta en ingeniería del terreno, sobre los factores implicados en estos sucesos y las medidas para prevenir riesgos.
Los muros de contención son elementos esenciales en muchas infraestructuras, ya que permiten salvar diferencias de nivel del terreno, especialmente en carreteras, vías férreas y zonas con desniveles. Cuando el terreno es muy resistente, como ocurre con la roca, es posible realizar cortes casi verticales sin añadir elementos externos. Pero cuando se trabaja con suelos menos cohesionados, como suele suceder en carreteras y líneas ferroviarias, entran en juego los muros de contención, diseñados para soportar los empujes del terreno situado detrás y garantizar la estabilidad de la estructura. Tal como explica la Dra. Pinyol, uno de los factores críticos para la integridad de estos muros son las infiltraciones de agua. Cuando el terreno tras el muro se satura, el agua ejerce una presión adicional que el muro debe resistir. Por ello, los diseños incorporan sistemas de drenaje que permiten evacuar el agua. Sin embargo, si estos drenajes fallan por cualquier motivo, las presiones pueden aumentar hasta provocar un colapso estructural. Además, en episodios de lluvia intensa y continuada como los registrados en Catalunya en enero de 2026, el agua no solo incrementa el empuje sobre el muro, sino que también reduce la resistencia del terreno posterior, añadiendo más factores de riesgo.
“Si los drenajes fallan por cualquier motivo, las presiones pueden aumentar hasta provocar un colapso estructural”
Como señala Pinyol, la rotura de un muro rara vez se debe a un único factor aislado. A menudo se trata de una combinación de varios elementos: la presión del agua, problemas estructurales como la corrosión de las armaduras o una fisuración excesiva, e incluso deslizamientos del terreno más allá del propio muro que pueden comprometer toda la estructura. “El problema de la geotecnia es que no es fácil ver qué ocurre, porque todo está enterrado”, comenta la investigadora del CIMNE. Esto hace que la detección temprana sea fundamental: a veces, pequeñas grietas, filtraciones o ligeros movimientos son los únicos indicios visibles de un problema que puede llegar a ser grave.
“El problema de la geotecnia es que no es fácil ver qué ocurre, porque todo está enterrado”
Para prevenir estos riesgos, la Dra. Pinyol destaca la importancia de las inspecciones visuales y, especialmente, de los sistemas de auscultación. Estos sistemas, instalados en puntos críticos, permiten un seguimiento en tiempo real y a distancia del estado de los muros, enviando datos a bases centralizadas y activando alertas cuando se detectan anomalías.
Los métodos numéricos, una herramienta clave en la prevención geotécnica
La modelización numérica se ha consolidado como una herramienta fundamental en geotecnia. En el caso concreto de los muros de contención, permite anticipar qué puede ocurrir en distintos escenarios: desde la aplicación de medidas preventivas hasta la evolución del riesgo a corto y medio plazo, teniendo en cuenta factores como el cambio climático y la variación en los regímenes de lluvia. La colaboración entre la comunidad científica y las administraciones públicas, como el Departamento de Territorio de la Generalitat de Catalunya, es esencial para garantizar una gestión adecuada de los activos geotécnicos y la seguridad de las infraestructuras.









